Un pueblo con poca sombra: falta de árboles en la vía pública de Areco
San Antonio de Areco atraviesa una problemática visible y persistente: la ausencia de arbolado público en gran parte de sus calles. Cuadras enteras sin un solo árbol configuran un paisaje árido, con escasa vida urbana y temperaturas agobiantes durante el verano.
Caminar bajo el sol, sin sombra alguna, se vuelve una experiencia complicada para vecinos y turistas.
A diferencia de otras localidades que cuentan con calles arboladas y paseos frescos, Areco carece de una estrategia sostenida de forestación urbana. Los pocos ejemplares existentes, en muchos casos, son afectados por podas deficientes o directamente retirados sin que se prevea su reposición, profundizando el déficit de cobertura vegetal.
La ausencia de follaje incrementa la sensación térmica en varios grados, reduce la oxigenación y deteriora las condiciones de habitabilidad del espacio público, especialmente en los meses de calor intenso.
Un positivo aporte a la cuestión lo realizó la gestión Durañona, período en el cual se colocaron jacarandás en calles del centro, especies que ya brindan cuotas de sombra en algunos sectores del casco urbano.
La falta de una política municipal continua en materia de vegetación pública impacta de lleno en la calidad ambiental del distrito. Frente a este escenario, surge un interrogante central: ¿qué acciones impulsa el gobierno municipal para revertir esta situación?
No se conocen planes de forestación que definan criterios básicos —como cantidad de árboles por cuadra, especies adecuadas o esquemas de reemplazo del arbolado envejecido— ni políticas de provisión de nuevos ejemplares o asesoramiento para su plantación.


