Ruido de motos: juntan firmas para exigir tranquilidad

 Ruido de motos: juntan firmas para exigir tranquilidad

En San Antonio de Areco, los vecinos impulsaron una petición en Change.org para exigir medidas frente a los ruidos molestos generados por motocicletas con escapes antirreglamentarios.

El reclamo, que ya superó las 520 firmas, retoma una problemática que lleva meses sin resolverse y que —según plantean— afecta directamente el descanso nocturno, la salud y la calidad de vida.

La carta presentada advierte que estos ruidos no sólo infringen la Ley Nacional de Tránsito N.º 24.449, sino que provocan consecuencias concretas como cansancio crónico, estrés e irritabilidad.

Desde una perspectiva médica, señalan que la interrupción constante del sueño altera sistemas clave del organismo y mantiene al cuerpo en un estado de alerta permanente. También ponen el acento en el impacto cotidiano: “la situación se repite noche tras noche”, alterando la tranquilidad que caracteriza al pueblo.

Los vecinos reclaman acciones concretas y coordinadas entre el Municipio y las fuerzas policiales. Exigen controles estrictos y sistemáticos sobre los vehículos en infracción, la aplicación efectiva de sanciones —incluyendo multas y retención de motos— y la puesta en marcha de operativos sostenidos en el tiempo.

A esto suman la necesidad de impulsar campañas de concientización para informar y sensibilizar a la comunidad sobre el impacto de los ruidos molestos en la salud y la convivencia.

El reclamo no es nuevo. Desde hace meses, distintos sectores de la comunidad vienen señalando esta problemática. Si bien desde el Municipio se había anunciado que la Secretaría de Seguridad realizaría allanamientos, secuestros de motos y acciones contra infractores, y que el Juzgado de Faltas aplicaría multas y retendría vehículos fuera de norma, los firmantes sostienen que no se han visto medidas de envergadura capaces de revertir la situación.

La petición, que continúa sumando adhesiones, vuelve a instalar el tema en la agenda local y lo plantea como un problema de salud pública y un derecho vulnerado, el de poder descansar.