Pasó semana santa, quedaron los pozos en las calles
San Antonio de Areco volvió a mostrar, una vez más, una postal que dista mucho de su prestigio como destino turístico: calles deterioradas, intransitables y marcadas por verdaderos cráteres.
Tras el fin de semana de Semana Santa, lejos de quedar el recuerdo de un pueblo cuidado y acogedor, persiste una realidad que golpea tanto a vecinos como a visitantes: el exceso de pozos en todo el distrito, desde los barrios hasta la zona céntrica y la costanera.
Para quienes viven en Areco, la situación ya resulta invivible. Circular implica esquivar baches constantes, muchos de ellos profundizados por las últimas lluvias, que además los convierten en trampas invisibles al llenarse de agua.
Esta problemática cotidiana no sólo complica la movilidad, sino que evidencia una falta de mantenimiento sostenido que se arrastra desde hace tiempo.
Pero el impacto no se limita a lo local. En un pueblo que vive en gran parte del turismo, la desidia municipal se vuelve inexcusable. Durante Semana Santa, cientos de visitantes llegaron atraídos por la identidad, la historia y el encanto de uno de los pueblos más lindos del país.
Sin embargo, se encontraron con calles detonadas que contrastan fuertemente con la imagen esperada. La experiencia, inevitablemente, se ve empañada.
Así, los pozos dejan de ser un problema aislado para convertirse en un verdadero termómetro del estado general del pueblo.
Lo que observa el turista en pocas horas es lo que los vecinos padecen todos los días: una sensación de abandono que ya no puede disimularse. Areco merece estar a la altura de su nombre; hoy, sus calles dicen otra cosa.