La odisea de tomarse un colectivo de larga distancia en Areco

 La odisea de tomarse un colectivo de larga distancia en Areco

Tomar un micro de larga distancia en San Antonio de Areco se ha convertido en una experiencia marcada por la incertidumbre y el estrés.

🔙A casi un año de que el intendente Francisco Ratto anunciara, en plena campaña electoral de septiembre de 2025, la apertura de una nueva terminal de ómnibus, y varios meses después de que el tema volviera a ser noticia por la falta de avances, la realidad sigue siendo la misma: Areco continúa sin terminal.

🛄La escena se repite todos los días. Pasajeros con valijas o bolsos esperan en la estación de servicio ubicada sobre la vieja Ruta 8. Algunos permanecen dentro de sus autos para refugiarse del frío, del calor o de la lluvia.

🚐 Mientras tanto, nadie sabe con certeza cuándo llegará el colectivo ni por dónde lo hará. Dependiendo de si viene desde Capital Federal o desde Capitán Sarmiento, puede ingresar por distintos sectores. El viajero observa cada micro que aparece a la distancia con la duda inevitable: ¿es el mío?, ¿ya pasó?, ¿paró en otro lado?, ¿lo perdí?

⛽️La falta de información genera una sensación permanente de vértigo. Muchos terminan consultando a los playeros de la estación de servicio, que responden como pueden a preguntas que no les corresponden. La situación se sostiene gracias a la buena voluntad de un privado que permite que pasajeros y acompañantes utilicen el lugar como punto de referencia.

🚖El problema también impacta en el funcionamiento cotidiano de la estación. La playa suele quedar colmada de vehículos de personas que esperan la llegada de familiares o pasajeros. Quienes necesitan cargar combustible deben maniobrar entre autos detenidos, equipajes y grupos de gente.

⛔️No hay sala de espera, refugio adecuado, información oficial, sanitarios destinados a pasajeros ni condiciones mínimas de comodidad y seguridad. Para una ciudad turística como Areco, la situación resulta difícil de explicar.

👉Lo que debería ser el comienzo o el final de un viaje se transforma, demasiadas veces, en una experiencia de incertidumbre, nerviosismo y estrés.