La invasión del barigüí: el visitante más molesto del berano en zonas ribereñas

 La invasión del barigüí: el visitante más molesto del berano en zonas ribereñas

El comienzo de año trajo consigo un visitante incómodo que ya se hace notar en distintos puntos del Área Metropolitana de Buenos Aires y en zonas ribereñas de la provincia, con especial presencia cerca de ríos y arroyos.

Se trata del barigüí, un insecto pequeño y oscuro que comenzó a generar molestias entre vecinos y visitantes de espacios naturales, sobre todo en horarios clave del día.

Conocido también como mosca negra o jején, el barigüí no se comporta como el mosquito común. En lugar de picar, muerde, y lo hace sin ningún tipo de anestesia.

Esa particularidad explica por qué el dolor aparece de inmediato y por qué la zona afectada suele arder e inflamarse durante varias horas. Además, no suele atacar en soledad: estos insectos se desplazan en grupos, lo que multiplica la incomodidad en pocos segundos.

Aunque la reacción en la piel puede ser intensa y persistente, especialistas señalan que el barigüí no transmite enfermedades. El riesgo aparece cuando la lesión se rasca en exceso, ya que puede infectarse. Ante una mordedura, se recomienda lavar la zona con agua y jabón, aplicar frío local y, si las molestias continúan, recurrir a cremas con antihistamínicos para aliviar la inflamación.

Un dato clave para quienes frecuentan zonas cercanas al río: el repelente habitual no resulta efectivo. La principal medida de prevención es el uso de ropa clara y de manga larga, y evitar permanecer en áreas de arroyos y riberas durante el amanecer y el atardecer, momentos en los que el barigüí muestra mayor actividad. Si la molestia es intensa, arde y aparece de golpe en varios puntos, probablemente no se trate de mosquitos, sino de esta pequeña pero persistente mosca.