José Alfredo, el bar de los arequeros en Madrid, cumple 20 años de vida

 José Alfredo, el bar de los arequeros en Madrid, cumple 20 años de vida

A 80 metros de la Gran Via, la avenida donde late Madrid, el José Alfredo imanta desde hace dos décadas a bohemios y turistas con su mística y sus copas. Según comentan, de las mejores de la ciudad.

La gran mayoria de los arequeros que tuvieron la oportunidad de recorrer la capital española, conocen esta coctelería que es considerada un clásico imprescindible de la noche madrileña.

Comandado por Andrés Almada y Gonzalo Mendez, el reconocido bar es un punto obligado para artistas, políticos y crápulas de distinta índole que se refugian en las luces tenues y en los exquisitos tragos servidos con pasión en Calle de Silva 22.

Una partecita de Areco late en ese lugar. Sus socios funcionan como anfitriones definitivos de toda persona que lleve consigo algún rastro de nuestro pago. Cualquier arequero sentirá bajo ese techo el calor del pueblo que dejó atrás para llegar a la madre patria.

Sillones de terciopelo verde, muchos espejos, ambiente a media luz y música negra de la mejor: blues, jazz, soul y algún desliz a volumen apto para charlar y reir. Hasta que explota la noche, y las historias que de verdad importan empiezan a surgir. Los arequeros dueños de la firma nunca terminan de dejar en claro de que lado del mostrador juegan su partido.

El nombre del bar es en homenaje al gran José Alfredo Gimenez, ese famoso cantante de rancheras mexicanas que inspiró a los antiguos dueños del local. Hace exactamente 20 años, Pato Almada, que era —y es- asiduo empedernido del reducto, compró los destinos de la coctelería, a la que años más tarde se sumó el Gato Mendez. Juntos sellaron una dupla inoxidable que hasta al día de hoy atrae a cineastas, actores, funcionarios de todos los gobiernos y a porfiados de la noche profunda.

Se fueron de Areco en busca de un sueño y lo alcanzaron en las callecitas medievales de España. Hoy celebran dos décadas junto al rock, brindando por la amistad y por la libertad. No la de moda, la de verdad.