Año complicado para Huracán, pero con buen horizonte para 2026
En el plano futbolístico fue un año difícil para Huracán porque tras tres temporadas exitosas se alejó de la dirección técnica Juan Rivero. El nuevo presidente, Alberto Tito Ramírez, prácticamente recién asumido en el cargo debió resolver su reemplazo por Miguel Angel López, que venía de entrenar a Unidos en Sarmiento.
Al principio López se dedicó a conocer la intimidad de un plantel de jerarquía y acostumbrado a ser protagonista. El técnico tuvo que transmitir sus ideas, su mirada sobre el futbol, sus métodos de trabajo, sus preferencias y gustos sobre esquemas tácticos y nombres personales que no siempre coincidieron con el paladar de los más fieles hinchas rojinegros.
Al comienzo le costó y atravesó por varios momentos críticos, como fueron las derrotas con San Patricio (un verdadero clásico contemporáneo), el alejamiento de algunos jugadores importantes y la eliminación a manos de River Plate en los Cuartos de final de un Apertura donde había terminado la fase de clasificación quinto con 18 unidades.
Lentamente el globito fue encontrando su fisonomía y su estructura de equipo en la marcha del Clausura. El conjunto se fue armando apoyado en la experiencia de Ramón Basombrio, con 5 volantes que poblaron la mitad de la cancha, con Risso que arrancaba desde atrás y con Camargo que se reencontró con el gol.
Con estos puntos básicos más el valioso aporte de Novillo en el fondo, de Echeverri, consolidado como lateral, de Contreras en su versión de volante, de Mendizábal, que fue una de las figuras de 2025, de Griguelo y sus destellos veloces, del talentoso Rossi, del sobrio Cicarella y de la aparición de un puñado de pibes como Jonás Kurazumi, Fernando Fernández y sobre Thiago Sanchez actuando con personalidad como marcador de punta, fue avanzando de fase.
La apretada eliminación ante San Carlos en las semifinales completa una campaña que abre la posibilidad de continuar el proceso iniciado en enero con gran parte del camino ya recorrido.


