A un año de la inundación, los miedos y la expectativa son las mismas
A un año de la última inundación, el inconsciente colectivo espera la próxima. La esperanza de una solución posible para este fenómeno meteorológico se ve amenazada por el eco del triste recuerdo.
Hay personas víctimas de la última inundación que ante la cercanía de la trágica fecha tienen ya organizado el protocolo familiar, para poder actuar con rapidez y perder menos cosas esta vez.
Preparar caballetes para subir los electrodomesticos y los muebles en general, bolsas grandes para la ropa, luces de emergencia. El miedo no entiende razones, y las victimas desconfian de las historias oficiales y de sus avisos.
Los vecinos se han organizado en una comunión nunca vista en el pueblo. Han sido ellos los que al final aclararon los puntos oscuros.
No ha llovido como en otras partes de la Provincia, por lo cual es razonable pensar que aun es posible un aguacero en nuestra zona. Es lo que todos piensan. Creer en milagros es válido para cualquier persona de fe, pero no puede ser un argumento para el gobierno local.
La gente en general quiere saber cual sera el proximo protocolo, en lo posible antes de que suba el agua.
