Un tema recurrente: los pozos de las calles de San Antonio de Areco

 Un tema recurrente: los pozos de las calles de San Antonio de Areco

Los baches de la calle Rivadavia simbolizan uno de los problemas más persistentes de San Antonio de Areco: el mal estado del pavimento y la falta de mantenimiento sostenido.

En el tramo que va desde España hasta la avenida Quetgles, los pozos se multiplicaron y profundizaron al punto de volver casi imposible una circulación normal. Quienes transitan a diario por la zona describen un escenario en el que esquivar pozos se volvió rutina y pasar más de una vez por esas cuadras implica, muchas veces, una visita obligada al taller mecánico.

La situación se vuelve aún más delicada porque se trata de un sector con alto movimiento: sobre Rivadavia funcionan la Escuela Municipal Manuel Belgrano y un edificio de la Universidad Nacional de San Antonio de Areco (UNSADA). Padres, docentes, estudiantes y vecinos deben sortear cráteres cada vez más grandes, con el consiguiente riesgo para vehículos y peatones.

Sin embargo, Rivadavia no es un caso aislado. El mal estado de las calles se repite en distintos puntos del distrito y conforma una postal que ya resulta familiar para los arequeros. Cuadras enteras presentan pozos encadenados, parches rotos y arreglos que no resisten el paso del tiempo ni las lluvias.

Vecinos recuerdan que, semanas antes de las últimas elecciones, el Ejecutivo municipal avanzó con tareas de bacheo en algunos sectores. No obstante, esas intervenciones aparecen hoy como insuficientes: los materiales utilizados y la falta de una reparación de fondo derivaron en que muchas calles estén igual o incluso peor que antes. Los trabajos provisorios acumulados a lo largo de los años no lograron una solución duradera.

Desde distintos barrios coinciden en el reclamo: la falta de mantenimiento vial se siente en toda la ciudad y afecta la vida cotidiana. Mientras tanto, Areco sigue mostrando un entramado urbano marcado por el desgaste y la ausencia de respuestas de fondo a un problema que, lejos de resolverse, parece profundizarse con el tiempo.