Rosa ¿el color de San Antonio de Areco?
Los pueblos tienen aromas, sonidos y, por supuesto, colores propios. En Areco hay tonos que llaman la atención y se quedan. El rosa es uno de ellos, y el Puente Viejo lo confirma desde el primer vistazo.
Ese color, que sorprende a quienes llegan por primera vez y se vuelve inolvidable para los que ya conocen el pueblo, no siempre estuvo ahí, pero con el tiempo terminó por definir su imagen. Es el tono que queda en la retina, el que vuelve en el recuerdo de todo aquel que alguna vez cruzó el puente y entendió que estaba en Areco.
El rosa también lo vemos en los bancos de las plazas y en los soportes de las columnas de sus luminarias. En la plaza principal, ese color acapara todo el espacio, con el antiguo cordón que recorre a baja altura todo su perímetro y toques de rosa en cada esquina.
Las fachadas rosadas también forman parte de esa memoria compartida. A lo largo de los años, muchas casas del casco histórico lucieron —y todavía lucen— ese color combinado con el verde inglés en las aberturas y el negro en la herrería. No es casual ni colonial puro: es un neocolonial pampeano, que se consolidó en los años treinta, cuando el pueblo empezó a mirarse a sí mismo y a construir una estética propia, distinta, reconocible.
Antes hubo cal blanca, como en tantos pueblos del país, impulsada por ideas de orden y progreso. Después llegó el color, las mezclas, los estilos importados y reinterpretados. Se cuenta que, en otros tiempos, el color se lograba con fórmulas casi artesanales: sangre de toro mezclada con cal y fijada con tunas, aprovechando esa textura pegajosa que daba resistencia a las paredes.
Dicen que así se levantaron muchos frentes del pueblo, en una paleta donde el rosa dialogaba con el verde inglés de las aberturas y el negro de las rejas, una combinación que todavía hoy sigue apareciendo, como un eco persistente, en las casas de Areco.
Por eso el rosa no es sólo pintura. Es pertenencia. Es caminar por una calle conocida y sentir que ese tono habla de lo nuestro, de lo que permanece aunque cambien los tiempos.




