El refugio Corazones Vagabundos necesita ayuda urgente para seguir funcionando
Desde hace años, el refugio canino Corazones Vagabundos sostiene una tarea silenciosa pero esencial en San Antonio de Areco: rescatar, curar, alimentar y buscar un hogar para perros abandonados o en situaciones críticas.
Detrás de cada animal hay horas de trabajo voluntario, traslados, atención veterinaria y un compromiso humano enorme que muchas veces permanece invisible.
Hoy, esa labor está en riesgo. El refugio informó que mantiene una deuda veterinaria de $2.563.576, en un contexto donde los casos graves no dejan de aumentar y las donaciones disminuyeron de manera drástica.
Ante esta situación, las voluntarias tomaron una decisión tan dolorosa como inevitable: no tomar nuevos rescates hasta poder saldar las deudas existentes. Mientras algunas miradas siguen calificando como “pintoresca” la presencia de perros en calles y plazas, la realidad del abandono y la vulnerabilidad se impone con crudeza.
Animales sin atención veterinaria, sin alimentación adecuada, expuestos al calor, al frío, a accidentes y enfermedades forman parte de una problemática que dista mucho de cualquier postal amable. Muchos de ellos sobreviven únicamente gracias a la intervención de Corazones Vagabundos, que actúa cuando ya no hay otras respuestas.
Desde el refugio apelan una vez más a la comunidad para poder continuar. Cada aporte cuenta, sin importar el monto, porque literalmente cada peso permite seguir adelante (Mercado Pago, alias CORAZONESVAGA.MP).
También se necesitan hogares de tránsito, personas que colaboren con traslados a veterinarias, voluntarios para las tareas diarias, adopciones responsables y, fundamentalmente, difusión. Cada gesto suma y cada ayuda permite que Corazones Vagabundos siga siendo ese sostén indispensable para tantos perros que hoy no tienen a nadie más.


