Los diablitos completaron los trámites y se convirtieron oficialmente en club
Los Diablitos completaron los trámites en la Dirección de Personas Jurídicas y legalmente se convirtieron en club. Tras jugar un año en categoría Senior +40, un grupo muy activo de jóvenes logró realizar el viejo sueño de formar una entidad deportiva propia.
Javier Pelayo es el presidente y Javier Masignani el vice. En los primeros pasos consiguieron el permiso para entrenar en el Polideportivo Municipal y en sus planes figura sumar a la Liga las divisiones Sub 15, Sub 13 y reserva.
Lo que en 1970 arrancó casi como un juego de chicos que querían armar un cuadro para jugar partidos con los pibes del barrio, con el paso del tiempo se convirtió en una verdadera escuela de futbol infantil: Los Diablitos, que marcó una época en un San Antonio de Areco muy distinto al actual.
Juan Carlos Lupini tomó la posta de la iniciativa que habían impulsado su hijo Luis, Juan José Bidone y Juan Pablo Arduín. El proyecto, que se extendió a lo largo de 35 años, alcanzó límites insospechados pensando en el modesto comienzo.
Los Diablitos arrancaron en la canchita chica que había armado Don Francisco Mac Guire en un terreno que estaba frente a la Usina Vieja. Luego se mudaron a un predio ubicado en la calle Mateu, en las cercanías del Hospital Emilio Zerboni. Más tarde se instalaron en Segundo Sombra casi Smith. Sus últimas paradas fueron en la costanera del Rio Areco: el predio del Sindicato de Empleados de Comercio y el Club Náutico, donde hoy está el Centro Deportivo San Patricio.
La idea tomó forma. Creció hasta generar todo un clásico contra el San Patricio de Roberto Brady, la participación en los torneos de Baby de Rivadavia y en los Campeonatos Evita, viajar a Mar del Plata o recibir en el amanecer de los años 80 a las inferiores de Atlanta o Ferrocarril Oeste.
Los Diablitos también tuvieron una incursión en la Liga en integración con el desaparecido club Independiente y Tempestad, en AFISA y en la década del ‘90 con 9 de julio de Villa Lía y Huracán.


